Había una vez hace mucho tiempo en un lugar muy lejano un pequeño pueblo, no mas de 100 casas formaban algunas filas que se extendían por la avenida principal sobre la cual apenas había alguno que otro vitral de las pocas tiendas que existían eso si había faroles sobre la calle que iluminaban perfectamente de noche sumado a la luz de la luna llena de diciembre creaban el ambiente perfecto, dos cafés con mesas sobre la banqueta ancha donde las parejas podían disfrutar de un bonito momento viendo pasar los carros y donde además del calor de la compañía mutua podían compartir el mejor chocolate que se podía conseguir en la pequeña ciudad, ambos cafés eran de la misma calidad pero siempre cada persona tiene cierta preferencia, uno se extendía hacia la calle con varias mesas fuera, sombrillas por si llovía y calentadores en casos extremos, el otro se extendía hacia adentro, un lugar muy acogedor luz cálida, una tarima donde de vez en cuando había música y alguno que otro artista en potencia expresaba sus pensamientos en forma de canciones, así se vivía la época de navidad de la ciudad, en una casa de un lado de la ciudad estaba Jilez A. no tenia mas de 9 años cuando llego a la ciudad, callado y muy tímido no pudo hacer muchos amigos cuando llego y eso marcaría la mayoría de su vida, del lado contrario Plaa U. de aproximadamente 12 o 13 años, niña valiente y muy sonriente con los ojos mas bonitos de la ciudad, un color café claro con una isla en medio de color negro que se hacia grande o pequeña según la luz se reflejaba en ella, los mas hermosos del mundo. Podría parecer que en una ciudad tan pequeña sería raro que dos personas no se conocieran pero Jilez y Plaa nunca supieron el uno del otro hasta muchos años después, ella viajo por todo el mundo conociendo lugares y generando experiencias, el se quedo en la ciudad viendo como la urbanización hacia su trabajo personas iban y venían, amigos solo se iban para no regresar y el tiempo seguía su curso, para ambos hubo personas especiales en sus vidas pero ninguna de ellas fue la que se quedo (muchos años después cada uno se preguntaría: ¿Como es que nadie de ellos se quiso quedar?), Plaa regresó un día después de muchos años, no es que el mundo se hubiera acabado, solo su mundo había cambiado, era momento de decidir en donde estaría su hogar además de extrañar a su familia (no quiere decir que durante sus viajes no lo hubiera hecho lo suficiente como para regresar, simplemente no era el momento) y así ella regresó.
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